29 de mayo de 2026
Ser presidente de comunidad en el Maresme es una responsabilidad que muchas veces se asume sin conocer realmente lo que implica. Aunque la figura del presidente es esencial para el funcionamiento de la comunidad, su papel tiene límites claros y, en la práctica, suele requerir el apoyo de un administrador fincas en el Maresme para evitar conflictos, morosidad o problemas de gestión.
En municipios como Sant Andreu de Llavaneres, Mataró o Vilassar de Mar, donde las comunidades suelen ser diversas y con necesidades muy distintas, esta combinación entre presidente y administración profesional se vuelve especialmente necesaria.
La normativa catalana establece que el presidente es el representante legal de la comunidad. Esto significa que actúa en nombre de todos los propietarios ante bancos, proveedores, administraciones públicas o incluso en procedimientos judiciales.
Sin embargo, esta representación no lo convierte en gestor profesional, ni le exige asumir tareas técnicas o administrativas que corresponden a un administrador de fincas.
El presidente legitima las decisiones de la comunidad y vela por su cumplimiento, pero no está obligado a saber de contabilidad, obras, normativa técnica o gestión de impagos.
En la práctica, los presidentes suelen enfrentarse a situaciones que requieren conocimientos específicos: morosidad, derramas mal gestionadas, conflictos entre vecinos, falta de mantenimiento o incluso desconocimiento de la normativa vigente.
Estos problemas se repiten especialmente en comunidades que no cuentan con una administración profesional que supervise y ordene la gestión. Sus funciones son:
El presidente es la figura que da voz a la comunidad ante terceros. Es quien firma contratos, valida acuerdos y actúa en nombre de los propietarios cuando es necesario.
Es responsable de convocar las juntas ordinarias y extraordinarias, presidirlas y asegurar que el orden del día se cumple.
Debe supervisar que lo aprobado en junta se lleve a cabo correctamente: obras, servicios, presupuestos o decisiones internas.
Aunque exista un administrador, el presidente revisa presupuestos, valida gastos y da conformidad a decisiones económicas relevantes.
En situaciones como averías graves, riesgos estructurales o incidencias que afecten a la seguridad, el presidente puede actuar de forma inmediata.
Existe la creencia de que el presidente “no tiene responsabilidad”, pero es un error. Puede tener implicaciones si:
Por eso, en muchas comunidades del Maresme, especialmente en Llavaneres, Mataró y Vilassar, se opta por incorporar un administrador de fincas profesional que asuma la parte técnica, económica y legal.
En la práctica, los presidentes suelen enfrentarse a situaciones que requieren conocimientos específicos:
Estos problemas se repiten especialmente en comunidades sin administración profesional.
Hay señales claras de que una comunidad necesita apoyo profesional: cuando la morosidad se vuelve recurrente, cuando los conflictos entre vecinos empiezan a escalar, cuando se afrontan obras importantes o derramas, o cuando el presidente siente que el cargo le supera.
Un administrador aporta estructura, control económico, asesoramiento legal y una gestión neutral que evita tensiones internas. Además, garantiza que las convocatorias, actas y acuerdos se ajusten a la normativa catalana, algo que muchas comunidades desconocen.
La administración profesional no sustituye al presidente: lo acompaña. Aporta transparencia económica, seguimiento de impagos, coordinación de obras, control documental y apoyo continuo en la toma de decisiones.
El resultado es una comunidad más organizada, con menos conflictos y con una gestión más eficiente y segura.
En Area trabajamos como administradores de fincas en el Maresme, con especial presencia en:
Conocer el entorno, los proveedores locales y las particularidades de cada municipio nos permite ofrecer una gestión más ágil, cercana y adaptada a cada comunidad.
Ser presidente de una comunidad en el Maresme no debería convertirse en una carga. Cuando aparecen impagos, conflictos o decisiones complejas, contar con un administrador de fincas profesional no solo facilita la gestión: también protege a la comunidad y reduce riesgos legales.
Si tu comunidad necesita una gestión más profesional, dar el paso hacia una administración especializada es una decisión que mejora el presente y asegura el futuro del edificio.
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